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Rodeado y solo

La soledad de la universidad no se ve. Por eso cuesta tanto decirla.

Hay una soledad ruidosa: el break, el grupo, el campus, y tú en el celular para no parecer que nadie te espera. Y hay una soledad quieta: la del que estudia virtual y cierra el Meet en una habitación que no cambia.

No significa que no encajas. Significa que el contacto real no se está dando. Eso se construye. Es incómodo. También es el trabajo invisible del semestre.

Un mensaje concreto (“¿almuerzas?”, “¿entendiste el punto 3?”) vale más que esperar a que el grupo perfecto aparezca. La familiaridad —el mismo lugar, el mismo foro— hace cara. La cara hace red.

Si la frase que se repite es “no le importo a nadie” y te estás encerrando, no lo dejes como personalidad. Es una señal. Bienestar existe también para esto, no solo para crisis de último minuto.

¿Necesitas hablar?