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Te van a descubrir

El síndrome del impostor no se cura con un 5.0. Se encoge con evidencia y con preguntar en voz alta.

Entraste. El correo institucional funciona. Y aun así hay una parte tuya que espera el mail donde te dicen que fue un error. Es especialmente común si eres el primero de la casa, si vienes de otro colegio, si comparas tu making-of con el highlight de los demás.

La nota no discute con el impostor

Sacaste bien y “fue suerte”. Sacaste mal y “ves”. El filtro es el mismo. Por eso sirve una carpeta de hechos: entregué, pregunté, entendí este punto. Hechos, no identidad.

Preguntar en clase o en el foro es un antídoto raro: el impostor odia ser visto. Una duda en voz alta encoge la farsa.

Merecer estar aquí no es un sentimiento. Es el proceso. Estás aprendiendo. Si la idea de “no sirvo” te está sacando de la carrera, habla con alguien. No tienes que demostrar que mereces la cita.

¿Necesitas hablar?