
Síndrome del impostor
Entraste. El cerebro todavía está negociando si mereces el puesto.
Esto no es
No es humildad. Es un filtro que borra tu evidencia.
Esto sí es
Es común en primer semestre, en gente de primera generación y en quien se compara en silencio.
Miras el grupo y todos parecen haber leído más, entendido más, nacido sabiendo citar en APA. Tú sientes que te colaste.
El impostor no se va con un 5.0. A veces empeora: “fue suerte”. Por eso no se discute con la nota. Se discute con el registro de hechos.
Merecer estar aquí no es un sentimiento. Es un hecho administrativo y un proceso. Estás aprendiendo. Eso es exactamente el punto.
Tres prácticas
01 · Carpeta de evidencia
Tres cosas concretas que hiciste esta semana. No “soy bueno”. Hechos: entregué, pregunté, entendí X.
02 · Bajar la comparación
El feed y el pasillo muestran el highlight. Tú ves tu making-of. No es la misma película.
03 · Preguntar en voz alta
Una duda en clase o en el foro. El impostor odia ser visto. Preguntar lo encoge.
