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Se acabó. Y sigues yendo a clase.
Una ruptura en semestre no pide permiso. Aquí hay una forma de pasar los días sin convertirte en tu peor versión.

Nadie te da un certificado de duelo. El profesor pasa lista. El grupo sigue. Tú estás en un huso horario distinto: el de alguien que perdió una rutina íntima y todavía tiene que existir en público.
Lo que se pierde no es solo la persona
Se pierde el chat, el plan del viernes, la versión de ti que era “nosotros”. Por eso duele de más. No estás loco. Estás desarmando un hábito emocional a la fuerza.
El objetivo de esta semana no es superarlo. Es no tomar decisiones de las 2 a.m. y no desaparecer de tu propia vida.
- Una regla de 24 horas con el teléfono: hoy no revisas. Mañana se vuelve a decidir.
- Una comida real. El duelo con el estómago vacío se vuelve película.
- Una persona que no sea esa persona. No para consejo. Para no estar solo en el recuento.
Si el vacío no baja, si dejas la carrera o sientes que no hay salida, eso ya no es “un corte”. Es una señal para pedir ayuda. La cartilla de esta web te sostiene el día. Una cita te sostiene el mes.
